sábado, 2 de mayo de 2009

¿Por qué ya no hacen grupos así?

viernes, 1 de mayo de 2009

Un día cualquiera

Buenos días, me dice una señora gorda, bonito día
¿no le parece?
soy incapaz de responder y me alejo avergonzado,
incapaz de contarle acerca del cuchillo que tengo
clavado en mi interior
CHARLES BUKOWSKI

Siento como justo antes de despertar una guillotina de aire corta el sueño, ¿por qué será que siempre en mis sueños es de noche? La mañana rojiza parece un ala sangrante, el agua me regresa el cuerpo y el café cada vez sabe más a derrota.

Hoy no salgo de mi casa, mi mujer y mi hija son absorbidas por esa bestia de cemento, mi hija sonríe y se despide cantando, hoy no me importa nada si la veo contenta y lo está, pero cuando se aleja la sensación de frescura en el ambiente desaparece, como cuando abres el refrigerador y afuera hay cuarenta grados de temperatura.

Vuelvo a la cama, el desayuno se enfría y también mi ánimo, no hay nada que ver en la tele, nada que oír en el radio, el periódico suelta su alarmante veneno, lo ojeo y lo aviento a la calle, hojas que antes tenían un sentido ahora están regadas en la tierra, la foto del político y el asesino están juntas, miro y me doy cuenta lo parecidos que son, la quinceañera de la foto de sociales con su blanco vestido son mancillados por las patas de una gata que no entiende de esas cosas, los dos, la gata y yo miramos igual al mundo.

Camino desnudo por la casa y me veo en un espejo, ¡carajo! Cómo un hombre desnudo puede tener algo de atractivo, digo, una mujer desnuda es un poema, ¿un hombre desnudo? ¿O soy yo el que piensa así? Finalmente pongo música, sí, la bendita música que me puede levantar de mi tumba para sentir un par de rolas, me siento en un sofá y abro la ventana, así desnudo espero que la gente que pase me pueda ver, para que opine sobre mi desnudez, ¿usted qué opina?, le podría preguntar al que vaya pasando, la gente va y viene y nadie voltea a la ventana, nadie me mira, ¿a nadie parece importarle un hombre desnudo sentado en un sofá con la ventana abierta? Así que prefiero vestirme, salir a la calle y tratar de recordar la tonada que cantaba mi hija cuando salió esa mañana, ¿cómo iba?

viernes, 10 de abril de 2009

Xavier Velasco en un barco chiquito

Toda puerta se abre cuando escribimos dormidos
el sueño es la vida más pura que nos resta

Francisco Hernández
¿Recuerdas esa vez? Íbamos subiendo esas escaleras de madera que rechinaban peligrosamente, como si de un momento a otro se abriera un hueco entre peldaño y peldaño y cayéramos sin remedio al centro del sueño.

¿Recuerdas bien lo que pasó? Cuando subimos hasta el último piso nos encontramos con un cuarto tan largo que parecía un salón de baile. El suelo también era de madera, todos nosotros -no recuerdo ahora cuántos éramos- empezamos a sacar de bolsas negras el producto del robo. Alguien bromeó diciendo que las bolsas negras eran como la noche y la luna era un agujero en medio de la bolsa, metes tu cabeza en la bolsa y puedes ver cada detalle del cosmos, bueno siempre y cuando no se te vaya la respiración.

Tú abriste la ventana y vimos hacia afuera, calle abajo empezaba el carnaval de nuestras vidas pasadas, cada una de ellas nos brindaba un trago y nosotros celebramos ya no ser esos que corrían por el suelo empedrado. Pasó cada día anterior y reconocimos nuestras sombras, pasó aquella luz con forma de voz que nos alentaba cada año a continuar la marcha, pasó Xavier Velasco en un barco chiquito, remando con un perro alado, y nosotros seguimos celebrando en esa gran habitación con la ventana por donde se asomaba una luna que nos amamantó toda esa noche, hasta que al día siguiente bajamos otra vez esas escaleras de madera que rechinaban peligrosamente, como si de un momento a otro se abriera un hueco entre peldaño y peldaño y cayéramos sin remedio al centro del sueño.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Radiohead en el Foro Sol

La noche del 16 de marzo fuimos testigos de uno de los mejores conciertos que se han dado en la Ciudad de México en este 2009.

La noche presagiaba tormenta, una nube amenazante sobre el Foro Sol no dejaba de molestar con su chipi-chipi. ¿El Foro Sol con lluvia? Que ironía.

LOS ROBOTS SE INVENTARON EN ALEMANIA
La noche la abrió el grupo alemán de música electrónica Kraftwerk, cuarteto de hombres máquina que hipnotizó con su electrónica de avanzada. A pesar de que la banda nació por ahí de principios de los setenta, demostraron que sus atmósferas no pertenecen a un tiempo determinado, aunque se ve que aquí surgió mucha de la música llamada "electrónica" que en el futuro sería copiada por miles de dj's.

Y LA NAVE BAJÓ
Como si se tratara de la pelicula de Spielberg Encuentros cercanos del tercer tipo, donde los extraterrestres se comunican con los humanos a través de música y luces, el quinteto británico presenta para sus conciertos una cortina de leds y una pantalla donde se dibujan sensaciones, donde las emociones tienen colores y texturas, donde los ojos de Yorke se funden en el infinito con las supernovas, con la piel de los miles de fanáticos que se entregaron a cada acorde desde que el grupo de extraterrestres abrió la noche con 15 steps.

Después de eso ya nada sería igual para los que estuvimos ahi, fuimos testigos de que la nave nodriza bajaba poco a poco sobre el foro, de que se comunicaba con nosotros en un idioma que extrañamente todos los ahí reunidos entendíamos, con el hiperquinético de Thom al frente gruñendo, moviéndose como poseído con la música de sus compañeros, como un muñeco recibiendo choques eléctricos, bailando al ritmo de las almas de las más de 55 mil personas ahí reunidas.

ANDROIDE PARANOIDE
Cada canción es un viaje que a veces no tiene retorno. Este grupo de personajes con transtornos maniaco depresivos demuestran que sus obsesiones son más que pose de rockstar. Dos veces se quedó en la atmósfera la canción Exit music (for a film), que por una u otra razón no pudieron terminar de tocar. Yorke se sale del escenario por espacio de cinco minutos, en los que los humanos ahí reunidos volvemos a tocar el piso. Despúes vendría la furia sacada de la mejor manera, tocando sin concesiones una guitarra atronante, de manera desquiciante; esto es pues el espíritu del rocanrol.

Más de dos horas despúes y sin más qué decir, y a manera de agradecimiento por el recibimiento de la banda azteca, y donde en algunos momentos hasta Yorke se carcajeaba en el micrófono, cerraron la noche con una canción que sin necesidad de sonar a lugar común es un himno, sí señoras y señoritas, caballeros y bolitas: ¡Creep!

Despúes de eso la nave tomó altura y desapareció. Los que fuimos testigos podemos decir que así fue, que los seres de otros mundos existen y que esa noche del 16 de marzo se pudo constatar en el Foro Sol de la Ciudad de México. Y para muestra más real, aquí uno de los muchos videos que los que sabían no les iban a creer tomaron esa noche.


lunes, 9 de marzo de 2009

Jaime López en Saltillo o "Tengo la edad del rocanrol"

Jaime López siempre será fronterizo, y en las fronteras están los extremos (que ya sabemos que se tocan) y con el oriundo de Matamoros no es la excepción. Acá está el buen rocanrol, la música norteña, el recuerdo de los grandes como Piporro o Clavillazo, el rap nacional, el blues chilango y una cantidad de buen humor que salva de la solemnidad al mejor letrista del rock mexicano actualmente.

Su presentación en Saltillo la salvó el socarrón de Jaime con su voz aguardientosa y su guitarra que parece que ha viajado con él en ese vagón de vagabundos, de un público escaso y apagado a veces, "pocos pero expansivos" como dijo él mismo en algún momento de la presentación; aunque la energía sólo viajaba en un senido dentro del teatro de Saltillo, nunca se "agüitó" el Hotel Garage, al contrario: como buen toro de lidia se creció al castigo y entregó en poco más de dos horas un espectáculo lleno de buenos momentos y entrega total a su escaso pero fiel público, que disfrutó casi en su totalidad de los discos Grande Sexi Tos y Por los arrabales, grabaciones de diferente manofactura pero ejecutadas de manera espléndida por esa banda de acompañamiento (José Luis Domínguez en la lira, Iván García en la bataca) que hace crecer al viejo lobo, que además como los mejores tequilas y aguardientes, entre más viejos saben mejor.

Jaime demuestra su grandeza de manera contundente al despojarse del Hotel Garage en parte del concierto y solo, primero con su pura voz y armónica y después con su guitarra "54", pasando de un clásico de su discografía a otro sin bajar los brazos, tirando al aire, taconeando el piso, bailando como pachuco, armando el borlote, gritando a todo pulmón riéndose de el mismo, moviéndose como tanguero sin acordeón, despidiéndose sin quererse ir. Y para muestra de lo que digo ahí les mando este video de dicha presentación, que ojala disfruten como lo disfrutamos quienes estuvimos ahí. Que les sea leve y ¡salud!

domingo, 8 de febrero de 2009

esta es la codiciada estatuilla


lunes, 2 de febrero de 2009

El Terminator

Para Armando Vega Gil


A principios de los noventa en Torreón todavía existía lo que se llamaba "zona de tolerancia"; años después los bonitos gobiernos panistas la cerraron y la raza que ahí trabajaba se dispersó por toda la ciudad, o sea que ahora Torreón es toda una gran zona roja. Pero para las fechas que les platico, darse una vuelta por ahí era cosa obligada para algunos y temeraria para otros, y acá su charro negro, cuando andaba por los 16 años, fue invitado por un amigo a conocer tan bonito lugar de solaz y esparcimiento.

Por supuesto que a mi edad no me dejarían entrar a los puteros de la zona, pero mi cuate que ya se las daba de caifán conocía a la raza que ahí trabajaba, y por medio de unos billetes pues hasta señor me decían. Así que cuando me preguntó mi cuate: ¿a 'onde vamos?, le dije: no, pos tú llévame a conocer, y casi de la manita me invitó a una cantina de las llamabas cervecerías, porque ahí sirven cheves y nada más. Total que entramos en una de ésas y ahí estaba la crema y caca de la suciedad lagunebria en pleno: albañiles que se gastan su sueldo en cheve, raterillos de carteras, borrachitos terminales, putas como de cien años, soldados en su día franco, y un virginal mozuelo que con ojos de azoro veía el apocalíptico cuadro. ¡Chin, a 'onde me vino a traer éste! Pero mi cuaderno muy quitado de la pena y conocedor del terreno pide dos caguamotas tibias que un putillo que funcionaba de repente como mesero nos trajo, no sin antes echarme una mirada braguetera que nomás me hizo hacer ¡gulp!; y pus ya estaba ahí y ni modo, a ver qué onda.

¿Qué, güey?, me dice aquel, ¿cuál te gusta? Nooo si todas parecen abuelitas y las que no están tan viejas tienen unas panzotas caguameras o unas cicatrizotas de operaciones o de balazos o vaya usted a saber, mejor nomás la caguamita y ya, ¿no? Como quieras, yo sí bailo con una; dicho lo anterior este cuate se avienta a la pista con un adefecio de esos que les platico, y de a Travolta del tercer mundo hace como que baila una canción machacona en el tun data, tun data. Todo iba muy bien, hasta que en una de esas piruetas mi cuais se tropieza con un soldado que también la marcaba chido. Perdón, dijo aquel, pero el militar no se queda así nomás y le da un aventonzote y aquel va a dar hasta la mesa 'onde estoy yo, ¡chin! ya me tumbó la guama. Se levanta, agarra su cagua y se la avienta al sorcho, que se agacha, y el envase se estrella contra la barra. ¡Ya bailó Bertha!, ya se hicieron los putazos.

No sabía si esconderme debajo de una mesa, salir corriendo o qué, pero decido echarle la mano a mi cuate y en una maniobra heredada de mi padre le sorrajo con una silla al soldadito de pomo, ¡chaz!, se oye el sillazo en la moyera de aquel, y cuando pensamos que ya estaba nocaut, se levanta como si nada. No mamess, dije, y 'ora sí salimos corriendo. Afuera de la cervecería pensamos a dónde huir, cuando vemos que el soldado sale en nuestra búsqueda. No, pos a la salida, me dice mi cuate y salimos a paso de marchista con diarrea, sin correr pa' no levantar sospechas.

Cuando volteamos ahí estaba el soldado como Van Dame, atrás, escurriendo sangre de la cabeza, sin decir nada: nomás mirándonos con ojos de ya valieron madres, y que sale de la zona tras nosotros. En ese tiempo mi cuate vivía con su familia en una escuela que está pasando un puente que cruza la ciudad de Torreón, entrando a la de Gómez Palacio, Durango. Imaginen la escena: dos güeyes corriendo a las tres de la mañana por un puente como de doscientos metros de largo, seguidos por un soldado que sin detener la marcha y con sangre en la cara nos muerde los talones. Como de pesadilla, parece que no avanzamos y que el soldier da zancadas con sus botas y está a punto de aplastarnos como a dos cucarachas.

Llegamos a la escuela bañados en sudor por la corretiza y la adrenalina, saltamos una barda y cuando pensábamos que habíamos perdido al perseguidor, éste como perro sabueso aparece en la escena. Como olfateando el miedo se detiene y echa una mirada al entorno, nosotros lo vemos desde atrás de la barda por un agujero, aguantando la respiración. El soldado, como robot, en dado momento da media vuelta y se va. Nosotros nos quedamos ahí en la barda hasta el amanecer: ya lo imaginábamos saliendo de detrás de una piedra, saltándonos y comiéndose nuestas entrañas.

Nunca más volví a pisar la zona de tolerancia, y mi cuate dejó de ir como un año, hasta saber que el soldadito no estaba ahí esperándolo como el terminator. Estuvo cabrón eso.