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sábado, 23 de junio de 2007

Héroes del Silencio o vamos por el dinero


¿Quién le cree a Enrique Bunbury? ¿Quién le cree su postura de artista avant-garde? ¿Quién le cree a ese remedo de Morrison? Yo no.

Los Héroes del Silencio fueron, a mi parecer, la banda de rock más sobrevalorada en su tiempo. Y es que en México tenemos un gran problema: todavía estamos acostumbrados a que nos vengan a vender espejitos y se los compramos, y eso no es nada más con los grupos de rock de España o Argentina, sino tambien con los anglosajones, ejemplos hay muchos.


Cuando los Héroes terminaron su carrera Enrique pretendió dar un giro al rock duro de su banda y se acomodó primero en la electrónica y después le entró a la música mediterránea y a las rancheras lacrimógenas pa'compañar las caguamas. Lo malo fue que después se la creyó de que era un artista consumado y ya hasta Raphael temblaba al ver a su peligroso adversario o clon o hijo putativo o quién sabe qué.

Por supuesto que el señor Bunbury tiene en México, como en muchas partes de latinoamérica, a verdaderos no sólo fans sino adoradores de este ícono de Zaragoza, que le engordaban la cuenta bancaria comprándole cada disco o compilación o compilación de la compilación, tanto de Enrique como de sus ex-compañeros silenciosos.

Y de repente en una de las giras del insufrible nos sale con que ya deshizo a su grupo y que se va a dedicar a darle de comer a sus gatos, sí cómo no, con el hambre de vanagloria del tipo esto no puede ser tan bueno y así fue. Saca otro disquito, parecido extrañamente a los anteriores, con Nacho Vegas y cuando le preguntaban sobre una reunión futura con los Héroes lo negaba alegando que eso le restaría credibilidad artística (¿?) y que sería dar un paso hacia atrás, lo que no decía es que no le habían llegado al precio. Y cuando se cansó de cantar "cielito lindo", arregló sus diferencias sobre todo con su guitarrista y al grito de ¡sois la hostia, majos! se lanzan en una gira cuyos boletos son más caros que los de algunos grupos consagrados gabachos, no mamen.

Seguramente hay quién pague por ver esa farsa. Yo como les decía líneas arriba no le creo nada a Bunbury, hubiera preferido el silencio eterno de los Héroes.